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EL MITO DEL MITO DE LOS BIOCOMBUSTIBLES
02 mayo 2009 | Nota: El autor es miembro de la red virtual nacional de Biocombustibles y EnergÃas Renovables; colaborador en el boletÃn electrónico “Suyay” de Desarrollo Sostenible de la Universidad del PacÃfico y Directivo de las ONG´s Instituto de Investigación y Capacitación Agraria Pozuzo “IINCAGRO – POZUZO” -que está culminando el proyecto “Desarrollo piloto de aceites vegetales naturales combustibles en Pozuzo”, con financiamiento de la Fundación W.P. Schmitz y supervisión del Servicio alemán de cooperación social y técnica DED-; miembro asà mismo de Confraternidad Ecológica Educativa Constitución CEEC y de Promoción, AsesorÃa y Servicios para el Desarrollo Integral PASDI.
EL MITO DEL MITO DE LOS BIOCOMBUSTIBLES Por Jorge Ernesto Llosa Montagne
Hace pocos años explotó el “boom” de los biocombustibles o más apropiadamente agrocombustibles, con más fuerza en Europa que en USA y no desdeñable en otras de nuestras realidades emergentes como Brasil con su enorme impulso al etanol y los biodiesel. Es ya sabido que las reservas de combustibles fósiles en todas sus formas ya se encuentran en el despeñadero irreversible a su agotamiento definitivo a 50 – 70 años ojos vista. Los enormes aumentos del precio del petróleo, hoy acercándose amenazadoramente a los $150/barril, no son nada comparado con lo que se nos viene en pocos lustros pues su paulatina y creciente escasez –por su inevitable extinción total- los disparará cada momento con mayor furor. Esta visión indiscutible sustenta además el acaparamiento especulativo que aporta el ingrediente concomitante al producto mismo –petróleo- en el juego de la oferta y la demanda tradicionales, que explica el desborde de su precio allende los stocks mundiales existentes y los niveles de demanda y consumo del mismo que antes eran los que bastaban para determinar su precio. El Perú, como la enorme mayorÃa de paÃses del mundo entero, no podrá soportar la disparada de precio de la que hoy tenemos solo una alerta. Nos es de vida o muerte reemplazar, reestructurar, nuestra matriz nacional energética, que incluye todo tipo de combustibles para –entre otros- mover nada menos que todo nuestro parque automotor y más, mover nuestra economÃa entera con lo que será un parque, esperamos, no solo automotor, u otro tipo de parque automotor.
El “boom” de los biocombustibles se plasmó, pues el hombre cuenta con la tecnologÃa para fabricar petróleo verde, no fósil que sabemos es imposible. Un petróleo verde que además contamina el ambiente significativamente menos que el fósil, lo que es una esperanza ante un desastre mundial aún mayor que la vorágine inminente del alza constante y geométricamente progresiva de los precios del petróleo aludida: El Cambio Climático y sus consecuencias, que, de no tomar la humanidad entera las medidas drásticas ya conocidas -viables técnica y económicamente- de inmediato, acabará con la especie humana toda, previo insufrible holocausto mundial, al que algunos paÃses están más expuestos que otros y en ésto, a diferencia de los mundiales de fútbol….el Perú lamentablemente sà clasifica entre los pocos paÃses “ escogidos”, tan pocos como los que una de nuestras manos puede contar.
Sin embargo, este “boom” de fabricación de “petróleo verde” fue configurando una situación inviable, pero a Dios gracias no exclusiva. Además del lucro económico pues los agrocombustibles tienen y tendrán demandas generalizadas e incrementales, está el hecho de que –en su planteamiento inicial- estos agrocombustibles por más que se desarrollen no llegarán a reemplazar, en el mejor de los casos, sino una parte quizás significativa, pero insuficiente de todo lo que la economÃa, la civilización misma requiere como fuente energética (y combustible) que proveen los combustibles fósiles. El lucro económico ya no es suficiente como motor de la economÃa y sustento de la civilización, ese motor lleva a la destrucción del planeta y la desaparición de la humanidad si no va inseparablemente acompañado de la sostenibilidad ambiental y social.
El planteamiento inicial de producción de agrocombustibles conlleva como germen de su inviabilidad, el de desarrollarse como mono cultivos a gran escala (“monocugres”) y su inviabilidad reposa básicamente en los siguientes motivos:
1) Muchas de las tecnologÃas de procesamiento para la producción de agrocombustibles tienen un balance final –a lo largo del proceso- similar en contaminación al uso del petróleo (en general de los combustibles fósiles); es decir, producen casi tantos gases de efecto invernadero (gei) como el petróleo:
1.1. Por los ingentes agro quÃmicos que requieren los monocugres, tanto como abonos cuanto como pesticidas por ser más vulnerables las mono plantaciones que los sistemas agroforestales, donde la diversidad de plantas genera el control biológico más resistente. Y estos agroquÃmicos son de origen fósil, ergo, contaminante.
1.2. Porque buena parte del crecimiento de los agrocombustibles se está dando destruyendo bosques tropicales a ritmo descomunal, lo que a su vez conlleva las consecuencias de las muy significativas emisiones de gei de los bosques quemados, cuanto la pérdida y reducción del balance de oxÃgeno que estos bosques dejan de aportar frente al CO2.
2)Otra buena parte del crecimiento de los agrocombustibles monocugres se está plasmando en tierras agrÃcolas destinadas tradicionalmente a la producción de alimentos, desplazándolos, mejor dicho eliminándolos.
3)Los monocugres a la larga tienden a afectar negativamente el balance hÃdrico, lo que no sucede con los sistemas agroforestales.
4)En los agrocombustibles reemplazantes del petróleo diesel provenientes de los monocugres, es decir los biodiesel, la tecnologÃa implÃcita –a calor, con esterificación y con la glicerina como sub producto- requiere la manipulación de sustancias altamente peligrosas (metanos catalizadores, etc.), desprende contaminantes que se evitan con tecnologÃas alternas y su combustión es menos limpia que la proveniente de las otras tecnologÃas alterna.
Entonces el boom se convirtió en mito…
Sin embargo, el petróleo (y todos los combustibles fósiles) siguen acabándose inexorablemente y su precio incrementándose, también inexorablemente.
No “algo”, mucho, muchÃsimo hay que hacer y hacerlo AHORA MISMO. El Perú no va a cambiar su matriz energética en unos pocos años, se requieren lustros, pero tenemos poco tiempo para ello.
Es posible. Frente a los agrocombustibles provenientes de los monocugres, podemos optar -en el caso de los reemplazantes del petróleo diesel- por lo Aceites Vegetales Naturales Combustibles AVNC, si ponemos el valor de reemplazar el motor tanático basado solo en el lucro económico, por el motor –no diré erótico- de la sostenibilidad también ecológica y social, además de la económica. Y esto es aplicable también a los agrocombustibles reemplazantes de la gasolina (etanoles).
Los AVNC´s:
1)Se plasman en sistemas agroforestales, no en monocugres, por tanto tienen las ventajas de los abonos orgánicos y el control biológico inherentes, con mucho mayor independencia de agroquÃmicos.
2)Los AVNC´s tienen entre sus productos básicos plantas como el piñón (Jatropha curcas), que crece en tierras degradadas, por tanto tierras que no están siendo utilizadas para alimentos, mejorándolas y permitiendo cultivos asociados justamente con alimentos en estas tierras, con lo que –por si fuera poco- terminan incluso expandiendo la frontera agrÃcola alimenticia. Mejor aún, son la alternativa de recuperación de los millones de ha deforestadas y degradadas en nuestra selva, no destruyen bosques, los restituyen como sistemas agroforestales.
3)Los sistemas agroforestales a la larga, protegiendo el ambiente, propician un mejor balance hÃdrico y en el caso del piñón su exigencia de agua es mÃnima y cualquier abundancia lo daña.
4)En los AAVNC´s la tecnologÃa de procesamiento –en frÃo, sin esterilización y sin glicerina como sub producto- no requiere la manipulación de sustancias peligrosas, no desprende los contaminantes del proceso de producción de los biodiesel y su combustión es más limpia tanto externa (para el ambiente), cuanto interna (para el motor). En el caso de los etanoles, apreciamos consecuencias propicias a nuestro “motor de civilización sostenible”- formulado lÃneas arriba- cuando su procesamiento proviene de la caña de azúcar como es el caso brasileño y no del maÃz como el caso norteamericano; entre otras cosas porque no fomenta la elevación del precio del maÃz que deja de ser alimento y de la cadena alimenticia relacionada.
El mito del mito, es que los biocombustibles son inviables. A Dios gracias tenemos alternativas, pero ¿tenemos el valor y la decisión?